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1 cena = ¡8 libros!

Comprobado, mi hija es una devora-libros. Ni más ni menos que 8 para tomarse una sopita de cena, toooomaaaaaaaa…. Y la verdad es que me encanta! Desde muy muy chiquitina hemos ido creando una interesante biblioteca (adaptada a su edad, claro) y hemos creado la rutina de “leer” libros mientras come o cena. A ella le encanta y a nosotros nos asegura, en la mayoría de las ocasiones, que va a comer bien… Además por el camino aprende palabras, sonidos y repasamos los objetos y situaciones básicas de su día a día.

El próximo paso será ir introduciendo cuentos cortos, que de momento aguanta poco… Los Reyes Magos ya le trajeron alguno que sin duda será el próximo libro de cabecera 😉

De entre los actuales, recomiendo especialmente los que cumplen los siguientes requisitos:
– Páginas gorditas/ duras, para que puedan pasar las hojas bien sin nuestra ayuda
– En cada página varios objetos o dibujos, pero que estén separados entre sí, para poderlos distinguir bien
– Que hagan referencia a cosas muy comunes, que ellos puedan reconocer en su día a día: cosas de casa, del parque, de la guarde…
– Los que tienen distintas texturas, así como los que tienen pestañas o ventanas, son apuesta segura
– La guinda del pastel: que tengan sonidos o canciones ocultas.

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