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El post-parto según “Mareta Meva”, lleno de verdades… (post en catalán)

Aunque mi experiencia con Mar no fue como la que se cuenta… Este post dice taaaaantas verdades! Sobretodo reconozco la actitud de algunos amigos no-padres que de repente te miran con cara extraña porque ya no actúas como antes… Sin rencores!!!!

Mareta Meva...

    La imatge d’una parella, entre llençols blancs amb un nadó que dorm plàcidament….
    La imatge d’una parella abraçada al sofà d’un menjador impol·lut mentre un nadó mama amb cara de            satisfacció…
    La imatge d’una parella que s’acarona mentre mira embadalida a un nadó que somriu…
    La imatge d’una dona que fa footing amb un cos esvelt una setmana després de parir mentre la seva              parella, fa pell amb pell amb un nadó que observa en silenci…
    La imatge d’un recent nascut rosadet i tot ple de saxons que es descobreix les mans…
    La imatge del silenci, de la pau, de la tranquil·litat, de l’amor, de la complicitat…
Si, sovint i sobretot si és el nostre primer embaràs somiem en aquests moments, tan màgics, tan íntims…somiem en…

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Nuevo año, nuevo post y… ¡nuevo embarazo!

Hoy, día 2 de enero de 2014, primer día laborable del año y… aquí estoy, estrenando uno de los regalos que papá Noel me ha traído, un teclado para el iPad, y haciendo el tiempo mientras espero por la prueba de la glucosa, esas maravillosa experiencia que toca pasar cuando estás embarazada y que consiste en meterte entre pecho y espalda un bote de glucosa asquerosa en ayunas y esperar 2 horas a que te pinchen y repinchen varias veces para sacarte sangre. ¡Qué estupenda forma de arrancar el 2014 verdad? Pues en realidad sí. Porque eso significa que estoy embarazada otra vez, y eso sí es algo grande 🙂

Han pasado casi 6 meses que no escribo, varias personas (entre ellas mis padres, pero no sólo ellos!) me habéis pedido varias veces que no abandonara el blog, que era una pena no estarlo mimando como al principio… Supongo que la excusa de la falta de tiempo no sirve, así que voy a plantearlo al revés: creo que ahora de nuevo se vuelven a dar las circunstancias como para proponerme arrancar de nuevo con esto. Motivación y ganas de hablar de todas las novedades de Mar y del nuevo embarazo, que mi pareja tiene un PS4 nueva (y por tanto, andará ocupado una temporada… jejeje… y yo tendré algunos ratos de “soledad”), y que yo tengo este super teclado nuevo que quiero explotar al máximo!

¿Qué cosas importantes han pasado en este medio año? Buf, de todo… pero centrándome en Mar me quedo con varias cosas, de las que probablemente volveré a hablar pronto. Por cierto, ella tiene ahora 20 meses.

– Ya se está soltando a hablar. Palabras sueltas todavía pero se hace entender como la que más. Y, lo más importante, está asumiendo el bilingüismo con total naturalidad. Comprende todo tanto en catalán como el castellano a la perfección. Sus primeras palabras están siendo en castellano, cosa que asumo como normal viviendo en Madrid… Pero, por ejemplo, acabamos de pasar las Navidades con mi familia en Catalunya y todos hablamos en catalán, y la tía lo entendía todo, absolutamente todo. Hasta ha aprendido alguna palabra nueva que sí dice en catalán de momento.

– Ya tiene opinión y decisión propia. Y es Aries a tope. Eso significa que cuando algo es no, es que no. Y que cuando quiere hacer algo, no para hasta conseguirlo. Eso es bueno y malo a la vez, creo. Bueno porque tiene genio, es tozuda, se empeña… y de esta forma logrará todo lo que se proponga. Malo porque no hay forma de colarle una y todavía estamos trabajando en la forma de encauzar sus momentos pataleta y grito histérico porque algo no se está haciendo como ella quiere. Genio y figura.

– Es bailonga, muy bailonga! La música corre por sus venas y es una gozada ver como disfruta. Le empezamos a poner música desde el embarazo y no sé si es casualidad o qué pero desde que nació la música es parte importante de su vida y con ella hacemos mucha terapia: para dormir, para que se le quite una rabieta, para aprender palabras nuevas… Como dice su abuela paterna: Música es vida!

– Sabe entretenerse y jugar solita muy bien, aunque obviamente prefiere compañía. Mira cuentos, juega a dar de comer a la muñeca, da un paseo con la moto o el caballito, monta construcciones, juega a encajables, prueba sus primeros puzzles… A ver si estos días saco un hueco y subo fotos de algunos de los juguetes y juegos que estamos usando ultimamente. La filosofía sigue siendo la de juguetes que fomenten el juego, la interacción, la participacion, la creatividad, la concentración, la destreza…

– Ya casi no es un bebé, ya es una niña preciosa y feliz. Todavía quedan algunas cosas de bebé (los pañales, el bibi de la mañana…) pero cada día menos. Y eso en parte me da penita (qué rápido pasa no!!??) pero por otro lado ver como se convierte en una niña es muy gratificante.

Seguiré informando!

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¿Ciudad sí o ciudad no?

¿Dónde es mejor “criar” (por favor, qué palabra más “animal”…) a los hijos? Esta es la gran pregunta que planea por nuestra casa desde hace algun tiempo…

Como punto de partida: somos de ciudad, yo especialmente me he considerado siempre muy urbanita. Me gusta callejear, salir a descubrir nuevos locales y tiendas, sentir el ambiente de gente entrando y saliendo de mil y un sitios, tenerlo todo “a un paseo” de distancia. En parte creo que tiene un poco que ver con mi fobia a la soledad. Pero en parte es simplemente que me gusta, y punto. Las ciudades son bonitas. Nací, crecí y viví siempre en una, y siento que son mi hábitat natural.

Y entonces va y llega Mar. Y no sé cómo todo empieza a cambiar. Empiezas a pensar en la contaminación, en la falta de espacios verdes, en  el ruido que se traga la pobre cada mañana para ir de casa a la guardería, en que realmente todos esos planes que antes hacías  en la ciudad ya no los haces tanto y que, en cambio, si vivieras  fuera podrías hacer más cosas con ella… Y te pones a mirar alternativas. Y hay muchas!!!

– Vivir en la periferia de la ciudad, donde ya no hay tanto follón pero sigue llegando el metro, el bus… Normalmente hay más espacios verdes, no está todo tan apretado, pero no nos engañemos: es más feo. Y eso de pasear pierde mucho encanto. Tampoco hay tantos servicios y, al menos yo, siento que es un “parche”.

– Vivir en alguna poblacion cercana. Ya no estás en la ciudad, con lo bueno y con lo malo. El truco es tener cerca accesos a ella (tren, bus, acceso a autopista…), sobretodo si, como yo, trabajas en el centro y tienes que entrar y salir todos los días… Esta opción soluciona de un tirón todos lo “malo” que la ciudad pueda tener para los niños. Peeeeeero, dejas de ser urbanita! Uf uf uf… ¿estaré preparada para ello? ¿Qué pasará en pleno mes de febrero, cuando estemos a -3 grados, oscurezca a las 4 de la tarde y las calles de esa urbanización tan mona a la que te has mudado parezca el desierto de Atacama?

– Vivir en el monte. Jajaja, esta opción me encanta y me horroriza a la vez! Por un lado está el ” pues ya que me voy de la ciudad, me voy a lo grande”. Que Mar conozca qué es una vaca porque la vé todos los días al salir de casa, no porque tenga 4 libros con vacas dibujadas… Que pueda pasear hasta el riachuelo que hay al lado de casa todos los sábados y que respire aire puro de verdad. Pero… ¿qué pasará con los padres urbanitas? ¿Podríamos sobrevivir a este cambio radical en nuestras vidas?

Y hasta aquí puedo leer. Muchas dudas todavía. Tendremos que seguir dando vueltas al tema, viendo alternativas, conociendo opciones…y al final, tomar una decisión. ¿Alguna opinión por aquí?

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Yo antes era rubia

Literalmente, era rubia. Lo conseguía gracias a las periódicas visitas a mi peluquero (que por cierto, seguía manteniendo en Barcelona porque después de casi 15 años a ver quién se atreve a cambiar…), donde pasaba mañanas enteras de placentero hedonismo. También me solía hacer la manicura los domingos en casa relajadamente mientas de fondo veíamos una película de casi 3 horas. Me encantaba llevar collares de colores, pendientes de colgar y sandalias  con taconazo.

peloAhora no soy rubia. He dejado que mi pelo color ceniza aflore naturalmente. Y el pelo me lo corto en la peluquería de al lado de casa o del trabajo, en Madrid. Tampoco veo películas de 3 horas por lo que ya no tengo tiempo para esas estupendas manicuras.Cuando Mar tiró del ultimo collar que me puse y lo rompió en mil pedazos decidí que por el momento también abandonaría esta clase de accesorios. Y ¡ay los tacones! De vez en cuando me atrevo, pero el ritmo de paseo con cochecito incluido no es muy compatible con tacones de 8 centímetros…

¿Mejor antes? ¿Mejor ahora? La verdad: reconozco la belleza de todos estos cuidados y accesorios, pero ahora mismo no los echo demasiado en falta. Me siento bien, incluso mejor que antes, sin prestar tanta atención a todo esto. Me gusta sentirme más natural, más “auténtica” podría decir… Creo que es un buenísimo ejercicio de salud mental que todas, tanto mamás como no-mamás, deberíamos practicar de vez en cuando. Ojo, no confudirlo con el hecho de “dejarse” o de priorizar todo por delante de uno mismo… no me refiero a eso! Al contrario, de lo que se trata es de sacar máximo partido a las circustancias de cada momento. Y en eso estoy… ya no soy rubia, ahora soy ceniza. Así que por ahora lo tengo claro:

CENIZA 
IS THE NEW
BLACK 🙂