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Que vienen los Reyes!

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Mar acaba de vivir su primera cabalgata de Reyes! Qué carita de felicidad, sorpresa y alucine general… Preciosa noche mágica, y mañana a abrir regalitos, yuhuuuuu! Buenas noches a todos, a dormir prontito hoy 🙂

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¿Ciudad sí o ciudad no?

¿Dónde es mejor “criar” (por favor, qué palabra más “animal”…) a los hijos? Esta es la gran pregunta que planea por nuestra casa desde hace algun tiempo…

Como punto de partida: somos de ciudad, yo especialmente me he considerado siempre muy urbanita. Me gusta callejear, salir a descubrir nuevos locales y tiendas, sentir el ambiente de gente entrando y saliendo de mil y un sitios, tenerlo todo “a un paseo” de distancia. En parte creo que tiene un poco que ver con mi fobia a la soledad. Pero en parte es simplemente que me gusta, y punto. Las ciudades son bonitas. Nací, crecí y viví siempre en una, y siento que son mi hábitat natural.

Y entonces va y llega Mar. Y no sé cómo todo empieza a cambiar. Empiezas a pensar en la contaminación, en la falta de espacios verdes, en  el ruido que se traga la pobre cada mañana para ir de casa a la guardería, en que realmente todos esos planes que antes hacías  en la ciudad ya no los haces tanto y que, en cambio, si vivieras  fuera podrías hacer más cosas con ella… Y te pones a mirar alternativas. Y hay muchas!!!

– Vivir en la periferia de la ciudad, donde ya no hay tanto follón pero sigue llegando el metro, el bus… Normalmente hay más espacios verdes, no está todo tan apretado, pero no nos engañemos: es más feo. Y eso de pasear pierde mucho encanto. Tampoco hay tantos servicios y, al menos yo, siento que es un “parche”.

– Vivir en alguna poblacion cercana. Ya no estás en la ciudad, con lo bueno y con lo malo. El truco es tener cerca accesos a ella (tren, bus, acceso a autopista…), sobretodo si, como yo, trabajas en el centro y tienes que entrar y salir todos los días… Esta opción soluciona de un tirón todos lo “malo” que la ciudad pueda tener para los niños. Peeeeeero, dejas de ser urbanita! Uf uf uf… ¿estaré preparada para ello? ¿Qué pasará en pleno mes de febrero, cuando estemos a -3 grados, oscurezca a las 4 de la tarde y las calles de esa urbanización tan mona a la que te has mudado parezca el desierto de Atacama?

– Vivir en el monte. Jajaja, esta opción me encanta y me horroriza a la vez! Por un lado está el ” pues ya que me voy de la ciudad, me voy a lo grande”. Que Mar conozca qué es una vaca porque la vé todos los días al salir de casa, no porque tenga 4 libros con vacas dibujadas… Que pueda pasear hasta el riachuelo que hay al lado de casa todos los sábados y que respire aire puro de verdad. Pero… ¿qué pasará con los padres urbanitas? ¿Podríamos sobrevivir a este cambio radical en nuestras vidas?

Y hasta aquí puedo leer. Muchas dudas todavía. Tendremos que seguir dando vueltas al tema, viendo alternativas, conociendo opciones…y al final, tomar una decisión. ¿Alguna opinión por aquí?

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Nuevos lugares comunes

Ya no voy al cine, no sé ni qué películas están echando últimamente… Tampoco tengo ni idea de cuáles son los locales “de moda” para salir de noche ni si han abierto un nuevo restaurante para ir de cena que está de lujo… ¿Me da igual? Hombre, pues no… echo de menos  todas estas cosas, no nos vamos a engañar… Pero debo reconocer que eso de no salir tanto de noche queda 100% compensado con todo un nuevo mundo de planes matutinos/diurnos que me encantan.

elkioscodelpanMola porque cada nuevo lugar al que vamos es, eso, una novedad! Que si un bar-panadería “baby friendly” (este fin de semana estuvimos desayunando en “El kiosco del Pan”, un sitio muy cuco y muy bien adaptado para poder estar con cochecitos y niños por el suelo tan ricamente…), que si un restaurante con fiesta incluida (también hemos estado por primera vez en el restaurante mejicano “Sí Señor”, que aunque es muy ruidoso hay que reconocer que Mar se lo ha pasado en grande con las canciones de los mariachis y el parque de juegos que tenían ahí montado), que si una escapada al parque para ver cómo Mar juega con la tierra, pisa la hierba por primera vez, se troncha de risa en los columpios….

Nuevos lugares comunes que nos acompañan desde hace poco tiempo, y que pienso disfrutar tanto o más que lo anteriores. Porque me apetece seguir descubriendo nuevas cosas cada día… pero, sobretodo, porque  ahora las disfruto con la mejor compañía 🙂

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Cuentacuentos en Chamberí

dragonlector Este fin de semana Mar asistió a su primera fiesta de cumpleaños! Era la fiesta de Olivia, una amiga de  Andares que ya cumplía su primer añito.  Además de pasarlo muy muy bien descubrimos un lugar maravilloso al que creo que volveremos a ir muy pronto. Se llama “El Dragón Lector”,  una librería especializada en libros infantiles, que desprende una aura especial… Hay libros infantiles para todas las edades, en todos los formatos, de todo tipo de temática y en varios idiomas! (hasta me comentaron que en Sant Jordi tienen libros especiales sobre la leyenda escritos en catalán! ).

Pues bien, a parte de esa gran cantidad de literatura, también organizan actividades de animación a la lectura, cuentacuentos… Para bebés desde los ¡8 meses! hasta los 8 años. Obviamente, organizan grupos según edad. El pasado domingo, con motivo del aniversario de esta amiguita de Mar, pudimos asistir a una sesión pensada para los más pequeño: contaron historias llenas de imágenes, colores y sonidos, cantamos canciones y bailamos con las manos y los pies… Una experiencia fantástica! Nos lo pasamos genial, pequeños y mayores! Super recomendable…

Más información: http://libreriaeldragonlector.blogspot.com.es

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Centro Andares, mucho más que juegos

Como no podía ser de otra forma, tenía que empezar hablando de Andares, un lugar maravilloso que se ha vuelto un imprescindible en nuestras vidas. Es un centro educativo que ayuda a los niños (y a los padres!) de entre 0 y 6 años a crecer felices, motivados, abiertos al mundo y a todas las sensaciones y emociones… Un lugar lleno de gente estupenda, grandes profesionales y muchos otros padres con hijos, con gana de disfrutar de cada minuto. Lo conocimos gracias al libro “Todos un mundo de sensaciones”, que nos prestó una amiga cuando nació Mar. Empezamos a ir cuando ella cumplió los 4 meses, ahora vamos todas las semanas, pasamos allí una hora juntas, jugando, cantando, aprendiendo cosas nuevas cada día… En definitiva, 100% recomendable. Me oiréis hablar mucho de este sitio, seguro. De momento, dejo enlace para más info: http://www.efodor.com/Actividades.html