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Juguetes con aura

Me encantan los juguetes, nunca he dejado de prestarles atención, tienen esa fantástica capacidad de sacar el lado más  divertido y despreocupado de las personas.  Y estoy feliz porque ahora tengo la excusa perfecta para volver a jugar con todos ellos! Me fascinan especialmente aquellos que tienen la capacidad de adaptarse a la imaginación del que los usa y que fomentan el ingenio tanto de los niños como de los adultos.  Llevo varias semanas navegando por distintas páginas que venden “jueguetes con aura”, es decir, juguetes que tienen ese toque especial, ya sea por su cuidada fabricación, por su capacidad de transformarse, por su simpleza, por su evolución a lo largo del tiempo, o todo lo contrario…  es decir, que se mantienen fieles a su origen.

Quería compartir algunas de las maravillas que he ido encontrando. Con cada uno de estos se me ocurren 1001 formas de pasar un buen rato… Mención especial a las olas de Mar apilables! Son perfectas!!!

juguetes

En estas tiendas  se pueden encontrar…

http://www.castillosenelaire.net/
http://www.jugarijugar.com/es/
http://www.oriente9.es/

A jugar!!!!!

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Juntos es mejor

20130218-213807.jpgEste fin de semana hemos podido disfrutar de algo que para muchos es de lo más común y normal en sus vidas: familia y amigos de toda la vida. Sí, así de simple y así de maravilloso! Cuesta valorarlo cuando lo tienes todos los días y tan cerca, pero ay cuando te falta… Lo mejor, ver a Mar jugando y flipando con sus primos… Y ver a mi familia y amigos disfrutando de Mar.Porque al fin y al cabo eso es de lo que se trata, de compartir momentos.

Sin ánimo de parecer un anuncio de cerveza (algunos entenderán porqué lo digo…) definitivamente soy de la opinión que cuantos más seremos mejor lo pasaremos, y si además el motivo del encuentro es que todos disfruten un poquito de mi nena, mejor que mejor!

 

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10 cosas molonas a tus casi 10 meses

Que te duermas en mis brazos, ir viendo como se te cierran los ojos….
Cuando haces morritos y pucheritos, si además los acompañas de tus cantares mejor que mejor.
Tus mil millones de sonrisas y carcajadas (cada vez son más las variantes!)
Ver como te comes una galleta. No imagino quién puede flipar tanto con algo tan simple.
Tu mirada cotilla
El momento baño (en general, todo enterito)
Cuando dices mamamama y papapapapa
Tu particular forma de gatear (modo arrastre)
Tu carita de no haber roto un plato cuando acabas de tirar al suelo todas la películas de papá
El ritual antes de meterte en cama, toqueteando y dando las buenas noches a todos los objetos de la habitación. So cute!

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Gincana en el salón

En mi afán de encontrar actividades para hacer en casa estos fríos y lluviosos días de invierno he activado mi capacidad creativa y el otro día acabé montando una especie de “gincana casera”. Mar está justo arrancándose en eso del gateo (le ha costado muy mucho…) por lo que la idea encajaba a la perfección.

El primer paso fue conseguir que pasara del parqué a la alfombra (algo que nunca había hecho hasta la fecha): cambio de texturas y de sensaciones… su técnica de arrastre ya no valía, por lo que tuvo que empezar a moverse de otra forma. Primera prueba superada. Próxima parada, la mesa supletoria: llena de libros y revistas y un sinfín de nuevos objetos para ella. Jugamos con todos ellos y aprendimos que las revistas no se comen… Segunda prueba superada también!

juegos

La montaña mágica

Y eso nos llevó directamente a la tercera y más importante prueba: subir a la montaña mágica! Aquí es donde tuve que montar un poco más de tinglado… Básicamente, aprovechando un par de escalones que hay en el salón, cree una pendiente con un tablón, lo protegí con una manta blandita, puse cojines y almohadas de protección por ambos lados y, lo más importante, seleccioné varios de sus juguetes favoritos (una pelota, un espejo, un sonajero…) y los coloqué al final de la cuesta, como reclamo/premio si conseguía subir. Y ahí que se lanzó! Ni corta ni perezosa empezó a escalar como una desesperada! Al principio tuve que sostenerle un poco las piernas para que no se fuera para atrás, pero una vez cogió el tranquillo, en cuestión de medio minuto y estaba arriba! Increíble! Cuando se dio cuenta que lo había conseguido se giró hacia mi con cara de satisfacción y me dedicó una preciosa sonrisa. Yo, claramente, babeaba… Dado el éxito de la prueba, le plantee un último reto: vamos a bajar la montaña! Cogí uno de sus juguetes y lo coloqué abajo de la pendiente. Automáticamente ella solita se giró y emprendió el camino de bajada… Por un momento pensé que se deslizaría como en un tobogán pero controló la situación de una forma asombrosa y con las manos se fue frenando hasta que aterrizó de nuevo en la alfombra. Uaaaaau, lo había logrado!  La experiencia fue tan buena que repetimos la subida y bajada a la montaña mágica varias veces. Y seguro que volveremos a repetir la experiencia muy pronto.

Ya estoy pensando en cómo ampliar recorrido! (que tiemblen los vecinos… ;)).

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Haz lo que te más te apetezca

Ví este vídeo hace ya algun tiempo, creo que antes de ser madre. Recuerdo que en su momento me dió bastante que pensar. Hasta hice una lista de todas aquellas cosas que me gustan hacer y a las que nunca les he dado una oportunidad: cultivar tomates, aprender a pintar, apuntarme a cursos y talleres de artesanía, manualidades, cocina, escritura… La lista era muy larga, lo recuerdo bien. Pero, como tantas otras cosas, ahí quedó olvidada y continué con mi vida.

Estos últimos días lo he vuelto a ver publicado el el muro de Facebook de varios amigos y esta vez me ha impactado de una forma mucho más intensa. Tal y como dicen en el vídeo: “Estamos cogiendo a niños, y educándolos para que vivan el mismo tipo de vida que nosotros estamos viviendo”. Es decir, que ahora no solo se trata de mi y de mis sueños. Sobretodo se trata del tipo de vida al que quiero que aspire mi hija! Soy responable de ello y, por lo tanto, es mi obligación demostrarle que SÍ es pisible hacer realidad los sueños. Conclusión: voy a pensar bien qué me apetece hacer y voy a empezar a hacerlo! Sé que puedo, solo es cuestión de empezar…

 

 

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Mágica música, suene como suene!

musicaPor más conocido que es el poder de la música para relajar y calmar a los niños no deja de sorprenderme su efecto cuando lo veo en directo. Y no hablo solo de las nanas o las típicas canciones que todos los padres han cantado a sus hijos. Cualquier sonido mínimamente armónico y suave sirve!

Hoy tuve que echar mano de esta magia llamada música. Pasó una tarde bastante nerviosa (está con fiebre y esas cosas…) y conseguí que se calmara e incluso que se durmiera sólo con tatarear un par de canciones. Mis preferidas son las que me invento sobre la marcha, que no tienen ni pies ni cabeza y que jamás podré volver a repetir. Lo mejor es que sé que en realidad suenan horrible, pero oye, a mi hija le gustan! Así que como no me van a gustar a mi?

Dejando de lado ese lado más kitsch, hay auténticas maravillas musicales pensadas para bebés. Por ejemplo, desde que nació Mar ponemos cada noche al acostarla un disco de canciones gallegas (en honor al padre de la criatura) llamado “Arrolos de Salitre”. Suenan 4 notas y ella ya se frota los ojos. La señal inequívoca de que es hora de irse a dormir. La verdad es que el disco es precioso. Aquí dejo una de sus canciones.

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Vamos a reírnos!

Un niño se ríe 300 veces al día, un adulto 15…

No tenía ni idea, me enteré hoy en una reunión de trabajo y me quedé impresionada! Qué horror no? Qué nos pasa a los adultos!? Seguro que tendrá que ver con la pérdida de la inocencia, lo de tener que asumir responsabilidades y este tipo de cosas… Pero me niego a dejar de reír!!! Con lo divertido que es vamos! Y con los bien que sienta!

Cuando veo las carcajadas que se pega Mar por cualquier tontería y en cualquier momento me quedo alucinada. Reconozco que tener a una pequeñaja al lado que se pasa el día con la sonrisa puesta me ha ayudado ver las cosas de otra manera, de otro color. Da igual como haya ido el día en el trabajo, o si llueve o si alguien me ha mirado mal en el autobús… Llego a casa, Mar me sonríe, y automáticamente mis músculos se relajan, mi estado de ánimo da un giro de 180 grados y no puedo hacer otra cosa más que devolverle mi mejor sonrisa (y comérmela a besos)!

Sí, definitivamente, reírse mola mucho. Casi casi tanto como ser mamá 😉

Para quién haya perdido la practica y no se acuerde de cómo se hacía, recomiendo que se apunte a un curso de risoterapia, dicen que funciona! Más info: http://www.larisoterapia.com/